De la idea a la acción
Recuerdo que hace un tiempo, cuando aún era un pequeño estudiante del nivel primario, de la Escuela Nacional “Germán Tejeda Vela” – Moyobamba y mis padres eran concesionarios de su cafetín estudiantil; iniciamos una especie de negocio colectivo, el cuál consistía en preparar pequeñas bolsas de chifles (finas rebanadas fritas de plátanos verdes).
El
negocio era bueno, en menos de una hora, la caja de 50 bolsitas, se acaban
(literalmente volaban); de hecho, fuimos los primeros en imponer esta forma y
estilo de venta; ya después la competencia perfeccionó el producto.
Pero,
así como las ganancias eran buenas, el negocio también era cansado; imagina
tener que pasar horas y horas frente a una sartén con aceite hirviendo, para
luego pasar horas y horas embolsándolos; no, definitivamente era cansado. De
manera que, en cuanto la competencia salió, y la concesión se acabó; optamos
por emprender otros rumbos.
Ahora
que lo veo bien, pienso que, si hubiésemos tenido un poco de asesoría, no sé,
algo de ayuda extra (no en la preparación) sino en el dote de herramientas para
la producción en masa, y en la facilitación de estrategias para la generación
de un proyecto productivo, estoy seguro (y plenamente convencido) de que
quizás, otra hubiese sido los resultados de la historia, quién sabe y a lo
mejor a estas alturas, seríamos los reyes de los chifles moyochos.
La
escuela, como centro de formación, está llamada no solo a llenar de
conocimiento a los y las estudiantes, sino que también (y ese es el camino que
emprendió en sus últimos años) a motivarles a generar cambios de impacto,
dentro de la comunidad en la que se encuentran.
En
el proceso de actualización del Nuevo Currículo Nacional, aprobado mediante Resolución Ministerial N.° 281-2016-MINEDU, el
mismo que cuenta con 29 competencias y 07 enfoques transversales e incorpora un
perfil de egreso; resalta como sus principales características su menor
densidad con el fin de incrementar su aplicabilidad en el aula, de igual forma,
su apuesta por enfoques transversales, el autoaprendizaje y el uso de las TIC,
su énfasis en una evaluación formativa y no solo calificativa.[i]
Uno de sus principales aportes busca profundizar el enfoque de competencias: aprender
haciendo, poniendo en juego un conjunto de capacidades.
Cada una de las competencias tiene un fin en
particular; algunas de ellas están enfocadas en el área de comunicaciones,
matemáticas, ciencias sociales y otros. La competencia, se define como la facultad que
tiene una persona de combinar un conjunto de capacidades a fin de lograr un
propósito específico en una situación determinada, actuando de manera
pertinente y con sentido ético. Ser competente, supone comprender la situación
que se debe afrontar y evaluar las posibilidades que se tiene para resolverla.[ii]
En esta ocasión, nos referiremos a la competencia
27, gestiona proyectos de emprendimiento económico o social; pero,
¿qué significa ello? Es cuando el estudiante lleva a la acción una idea
creativa movilizando con eficiencia y eficacia los recursos, tareas y técnicas
necesarias para alcanzar objetivos y metas individuales o colectivas con la finalidad
de resolver una necesidad no satisfecha o un problema económico, social o
ambiental. Comprende que el estudiante trabaje cooperativamente para crear una
propuesta de valor, plasmando una alternativa de solución a una necesidad o
problema de su entorno, a través de un bien o servicio, valide sus ideas con
posibles usuarios y seleccione, en función de la pertinencia y viabilidad;
diseña la estrategia que le permita implementarla definiendo los recursos y
tareas necesarios, aplica habilidades técnicas para producir o prestar el bien
o servicio ideado y evalúa los procesos y resultados con el fin de tomar
decisiones para mejorar o innovar. Esto lo realiza actuando permanentemente con
ética, iniciativa, adaptabilidad y perseverancia.[iii]
¿cómo la implementamos o aplicamos? Seguramente,
alguno de ustedes ha escuchado hablar -quizás hasta lo llevó- sobre el curso Educación
para el Trabajo o Gestión de Proyectos o Formación Laboral
(como en algunas otras instituciones educativas lo denominaban); este curso
buscaba y resaltaba la importancia de dotar a los/las estudiantes de aquellos
rudimentos que le permitieran desenvolverse y buscar trabajo, a través del
desarrollo de aptitudes y capacidades operativas en labores como manualidades,
oficios y otras actividades que, además, constituyen una fuente de
entrenamiento para aspectos cognitivos y desarrollo cerebral (coordinación,
habilidades mecánicas, atención, entre otras).[iv]
El ingreso y posterior
implementación de las TIC’s (tecnologías informáticas para la comunicación), la
masificación de la informalidad y el subempleo, así como la necesidad de
iniciar o insertarse en un trabajo a temprana edad (porque la realidad
socioeconómica, en especial de zonas empobrecidas, obliga), el boom por el surgimiento
de tendencias emprendedoras, como una válvula de escape; han propiciado que
dicho enfoque se vaya desfasando y pierda su rumbo formativo.
En ese sentido, la
implementación del Nuevo Currículo Nacional, mediante la aplicación de la competencia
27, busca incrementar el nivel de profundidad y alcance en cuanto a los objetivos de
aprendizaje, del curso, del nivel secundario, Educación para el Trabajo
(ahora denominado así). El o la estudiante debe volcar su
atención en el desarrollo de capacidades para emprender actividades económicas
manejando conceptos como la rentabilidad y la administración de recursos; la
creación, uso y procesamiento de información y herramientas tecnológicas; y la
capacidad para gestionar su propio aprendizaje a través de estrategias que lo
vayan preparando para el mundo laboral al que hará frente al salir del colegio[v].
La apuesta que hace la escuela, es interesante;
esta lógica del aprender haciendo, de preparar al estudiantado para que sepa
afrontar a su realidad y saber aprovechar las circunstancias (anteponiendo la
ética, claro está), darle, como coloquialmente se dice, un as bajo la manga,
un segundo truco; no solo debe llamar la atención, sino que también debe
ser aprovechada, pero además debe recibir el respaldo suficiente y necesario,
de toda la comunidad educativa.
Que sus ideas, que sus propuestas, no sólo se queden en el escritorio, sino que encuentren (los/las estudiantes) los caminos y espacios necesarios para su implementación. Ellos y ellas quieren emprender, ¿lo quieres tú también?
[i] http://www.minedu.gob.pe/curriculo/actualizacion.php
[ii] http://www.minedu.gob.pe/curriculo/pdf/curriculo-nacional-2016-2.pdf
[iii] http://curriculonacional.isos.minedu.gob.pe/index.php?action=artikel&cat=4&id=90&artlang=es
[iv] https://blog.derrama.org.pe/competencias-27-29-educacion-trabajo-comprendiendo-curriculo/
[v] https://blog.derrama.org.pe/competencias-27-29-educacion-trabajo-comprendiendo-curriculo/

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